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Celebrando Día de Muertos

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Celebrando Día de Muertos

 

¡Hola! Me da muchísimo gusto saludarte una vez más. Espero que tanto el sábado como el domingo, hayan sido días increíbles para ti al estar rodeada de todo el folclor de Halloween y Día de Muertos. Pero como nos encontramos en el segundo día de una de las celebraciones más importantes de México, yo te voy a platicar todo lo que hice antes de que comenzara esta fiesta, y por supuesto, te hablaré de las actividades que tengo planificadas para cerrar con broche de oro este 2 de noviembre.

De niña, yo siempre me pregunté por qué  Día de Muertos se llamaba así, si esta fiesta abarca tanto el 1 como el 2 de noviembre.  Desde entonces, mi curiosidad me llevó a preguntarle a mi abuelita, y como respuesta tuve que el primero de noviembre era el día en que venían las almas de los difuntos infantes, y el 2 era cuando venían todos, entre ellos mi abuelito. Año con año yo le ayudaba a mi abuela a poner el altar de los familiares que se habían adelantado en el camino, pues sabíamos que estos dos días vendrían a visitarnos. Tanto mi abuela como yo, acostumbrábamos ir al mercado para comprar las cosas más básicas de la ofrenda, pero también nos dábamos a la tarea de conseguir las cosas favoritas del abuelo...

Como puedes ver, este fue el primer acercamiento que yo tuve con esta bonita tradición, que es resultado de la mezcla de dos culturas: la prehispánica y la española. Mi abuelita, al igual que mucha gente, llevaba a cabo rituales que incorporaban elementos tanto autóctonas como aquellos que provienen de Europa y que llegaron con la colonización española. En general, se considera que el Día de Muertos es el 2 de noviembre, pero siempre se señala que esta fiesta empieza desde un día antes, y que coincide precisamente con las celebraciones similares que son propias de la iglesia católica.

A pesar de que la visión que se tiene de la muerte en la tradición occidental es muy distinta a la que tenían las culturas prehispánicas como la mexica o azteca, hoy en día los mexicanos podemos decidir cómo rendirle tributo, y podemos mezclar tradiciones tan distintas como queramos sin que esto signifique que vamos a olvidar nuestras raíces  o que incorporar nuevos elementos sea algo malo. Todo lo contrario, recuerda siempre que lo que festejamos en la actualidad como Día de Muertos, es una celebración única por las culturas que la han creado.

Ahora déjame contarte que yo sigo la tradición y varios de los rituales que hacía mi abuela desde que ya no está aquí. Tal como lo hacía en mi infancia, ayer, 1 de noviembre, me fui desde tempranito al mercado (al que iba con mi abuela) para comprar la siguiente lista para mi ofrenda de Día de Muertos:

  1. Flores: las flores son sumamente importantes para el altar, y en realidad yo compré de varios tipos. Como te podrás imaginar, en mis compras no debía faltar el cempasúchil, la flor tradicional de temporada, que seguramente debes conocer como flor de muerto. Esta flor recibe este nombre en muchas partes de México porque se tiene la creencia de que sirven para guiar a las ánimas en su visita a este mundo. Compré 4 macetas y un ramo grande de cempasúchil para decorar mi ofrenda y trazar un camino desde la entrada hasta el altar. Además, compré las flores favoritas de mi abuela y mi tía.
  2. Velas: a diferencia de mi abuela, que era muy tradicional y colocaba bastantes cirios en el altar, yo suelo comprar veladoras y velas tradicionales para decorar mi ofrenda y también para iluminar el camino de mis difuntos. Las veladoras las compro para poner una por cada foto o retrato de mis familiares, y las velas normales para rodear la ofrenda.
  3. Incienso y copal: siempre compro copal pues es uno de los elementos emblemáticos de la ofrenda, sin embargo no lo prendo en mi casa porque produce demasiado humo. Solo lo compro y lo coloco en el altar así, sin prender. Lo sustituyo con varitas de incienso que además de producir menos humo, desprenden el olor favorito de mi abuela: lavanda.
  4. Papel picado: aunque me encanta hacer todo por mí misma, y en esta ocasión hice un tapete entre semana de papel picado para la parte central de mi altar, también compré en el mercado otros diseños hermosos, y los distribuí por toda mi casa.
  5. Calaveras de azúcar y chocolate: también compré calaveras de varios tamaños con los nombres de mis familiares y amigos que ya no están aquí.
  6. Comidas y bebidas: por último, compré los ingredientes para preparar los platillos favoritos de mis visitantes, y por supuesto, también conseguí sus bebidas preferidas.

En cuanto llegué del mercado me puse a colocar la ofrenda y a preparar la comida para la noche. Hoy por la mañana, después de visitar el panteón y dejar flores, me fui a comprar pan de muerto y los ingredientes para hacer chocolate caliente, ya que hoy en la noche, después de ir con mis amigas a ver la ofrenda de Coyoacán vestidas y maquilladas como catrinas, tendremos una pequeña reunión en mi casa que he preparado con el propósito de recordar en compañía y con una sonrisa en el rostro, a nuestros seres queridos que nos honraron con su visita.

Yo me despido por hoy no sin antes desearte el mejor Día de Muertos. Nos vemos en la próxima, mientras tanto, ya sabes…

¡Kip Living!

 

firma pime


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